Si
hoy es uno de esos días lastimosos en el que desearías que todo fuese distinto
y toda la presión que sientes se esfumase tan rápido como el viento, cuan si
una ráfaga de aire fresco te acariciase el rostro de forma espontánea y
repentina;
Si
hoy es uno de esos días nefastos que pintan de gris en el que las injusticias y
las negativas reacciones de aquellos que se visten con la no muy apropiada
indumentaria del egoísmo, de la avaricia, de la ira y de la venganza hacen una
vez más acto de presencia en tu vida y anhelaras con todas tus fuerzas que
desaparecieran de golpe sin dejar el más mínimo rastro;
Si
hoy es uno de esos días en el que ya no soportas ni el más mínimo indicio de “tontuna”,
de comportamientos pueriles y altamente egocéntricos sacados de contexto, de
reacciones tan anómalas e inconscientes que a menudo te presentan los que menos
deberían hacerlo, y quisieras gritarle al mundo ¡Ya basta!;
AQUIÉTATE,
RETORNA A LA CALMA Y ESCUCHA, pues reconocerás al instante esa voz que proviene
de tu interior y te dicta al respecto:
¿Acaso
todavía sigues ignorando que tú tienes el magnífico poder para cambiar todo eso
de forma inmediata?
¿Qué
prueba necesitas tener más que te demuestre tu valía y tu aptitud para obrar el
milagro?
¿Qué
esperas ver para creer si no crees para que puedas ver?
Afirma
con rotundidad y firmeza tu propósito y será, toma el control de tu mente y
domina tus emociones, y es así que dominarás tu experiencia, porque entiende
que no son las cosas sino cómo reaccionas ante ellas lo que te hace estar bien
o mal.

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