viernes, 16 de mayo de 2014

Cuestión para meditar

Planteamiento 2.

“La lámpara del cuerpo es el ojo;
así que, si tu ojo es sencillo,
 todo tu cuerpo estará lleno de luz.”

(Mateo 6:22 - Lucas 11:34).

Esto no quiere decir que uno se ha de tornar bizco o ha de taparse un ojo dejando el otro libre para ver realmente; ni tampoco que el cuerpo se ilumine en determinado momento como si fuera un peluche de esos con los que duermen los niños por las noches, al que se le ilumina la cara en la oscuridad. Tomemos en serio esta frase pues en su sentido trascendental se halla un mensaje valiosísimo para aquél que busca alcanzar un estado de conciencia superior, para el que busca la verdadera iluminación de su ser.  El ojo sencillo a que se refiere es el ojo del alma, la intuición, ese estado en el que uno es capaz de percibir lo que su interior le está diciendo a cada instante, el cual se localiza a nivel del entrecejo. Cuando uno es capaz de aquietarse y entrar en meditación, comprobará cómo su visión no es oscura sino que se expande, y lo que antes permanecía en la oscuridad y en la ignorancia, ahora se manifiesta y brilla con todo su esplendor.

Es muy probable que hayan escuchado ese dicho tan popular que dice: “dime cuánto tienes y te diré quién eres”. Pues más bien yo te digo en este preciso instante:

Descubre quién eres,
y te diré cuanto puedes llegar a tener:
¡TODO!


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