A menudo la vida nos presenta
multitud de dificultades y vicisitudes que nos desalientan y se interponen en nuestro camino de una manera aparentemente
malintencionada e injusta, como si quisiese amargarnos la existencia a modo de
condena o perpetuo castigo, pero todo eso no son más que apariencias y
pensamientos que proceden de la ignorancia, del desconocimiento.
No es que la vida misma quiera
poner un precio a tu hundimiento, o te tenga manía, o determine que no mereces
lo bueno, sino todo lo contrario. Simplemente te está poniendo a prueba para
ver hasta qué punto eres capaz de seguir adelante, comprobar si tienes la
fortaleza suficiente como para salir de tu zona de seguridad y confort, y enfrentarte
a tus propias limitaciones y miedos para así superarlos.
Cuando alguien experimenta tales
situaciones, debe mantener la calma, pensar, llenarse de valor y ser capaz de
trascender lo que aparentemente se presenta como su “realidad”, porque detrás de
esa prueba se halla una respuesta, la cual sin duda supondrá el siguiente paso
que habrá de dar, el camino que habrá de tomar de forma acertada y que le
conducirá hacia la consecución de ese anhelado y tan deseado sueño que albergaba
en su corazón.
Por tanto, si tienes un sueño,
insiste, persiste y se cumplirá, lo tendrás ante ti tan pronto como demuestres
de qué pasta estás hecho y superes todas esas dificultades, a pesar de la
enorme presión y contradicción que la experiencia misma intente inculcarte para
que desistas. Verás que arriesgar
siempre es ventajoso y merece la pena, pues paralizarse y quedarse quieto ya supone
la garantía del estancamiento y del fracaso, incluso antes de empezar a soñar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario